jueves, 22 de enero de 2009

Ya no quiero creer, prefiero vivir en una mundo irreal. Allí dentro es más fácil ser feliz.
No quiero ver, ojos ciegos pueden dormir mejor.
No quiero oírte, ya tus palabras me lastiman.
Tampoco quiero tu silencio, ya me agota.
No quiero tu ironía, me basta con mi sarcasmo.
Tampoco quiero tus manos, las solté hace mucho tiempo.
No quiero sentirte cerca, no pretendo tu mirada,
me quedo con mis ojos ciegos, ciegos de ver, de verte, de mirarte, de observar, de intentar entender.
Ciegos porque el dolor me arrancó los ojos y todo se tornó oscuro...
como un abismo, como un túnel, como el mismísimo infierno en el que vivo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario