lunes, 21 de septiembre de 2009

IsmaEl

Aroma armonioso y suficiente para dejarme sin aliento.
Beso la ternura de su cuello para fundirme en sus deseos.
Bailo ante una noche de melodías,
y rozo su cuerpo tallado en la sombra de una guitarra...
Puede ocurrir la dicha de besarlo.

Siento quemarme dulcemente,
sus manos transpiran mi calor
me entrego a ese fuego sin medida...
No hizo falta decir, más que con el lenguaje de nuestra piel.

Pasaron segundos, minutos,
pasaron días y jamás sentí aquel aroma.

Sigo bailando en una noche de melodías,
buscando el sonido de una guitarra
tal vez... pueda volver a rozarlo.

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