viernes, 23 de julio de 2010

Espejo

Observo desde una pequeña ventana lluvias infinitas y álgidos vaivenes de viento que
nos erizan.

Dentro de aquel intersticio se calcinan nuestros cuerpos sudados.

Un interior que abriga el alma con caricias intermitentes y sonrisas inquietas...

Nada falta...pronunciaste

Sólo matar por un instante la verdad cruda de nuestros destinos.

Sólo acribillar ese reflejo que nos identifica, para menguar el recuerdo que nos
duele.


Nada falta...

Pero los minutos corren y cae la noche...

debemos despertar y abrir los ojos, para dormir nuevamente en esta vida.

Dormir para soñar con soles fugitivos,

lejanos,

cálidos.

Soñar en una eternidad falsa pero deseosa de existir.


Nada falta...

Pero se acerca el beso de despedida y un abrazo tímido...

Camino entre el viento y lluvias infinitas que rozan mi piel con tu aroma.

Te recuerdo y esbozo entre dientes, una risa efímera,

espontánea,

verdadera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario