lunes, 5 de julio de 2010

ViajES

Supe contemplarte durmiendo,
tal vez soñando con un mañana que nunca llegará,
quizá recorriendo en sueños por rutas naturales que nos separan.

Siento tu respiración penetrándose en mi rostro
y conservo ese suspiro en un rincón de mi cuerpo,
ahora quieto.
Pude mirarte con estos ojos que también hablan,
que desean y que lloran tu anunciada partida.
Sin embargo supe comprender el anhelo más profundo de tu alma vagabunda...

Mientras tanto tus pupilas se contraen
y se cubren de miedos y fantasías.
Acaricias mis manos desgastadas por las tuyas,
Quizá por última vez ¿quién sabe?
Serás tan libre como lo deseaste.
Has luchado para ello,
sigue aquel camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario