Supe contemplarte durmiendo,
tal vez soñando con un mañana que nunca llegará,
quizá recorriendo en sueños por rutas naturales que nos separan.
Siento tu respiración penetrándose en mi rostro
y conservo ese suspiro en un rincón de mi cuerpo,
ahora quieto.
Pude mirarte con estos ojos que también hablan,
que desean y que lloran tu anunciada partida.
Sin embargo supe comprender el anhelo más profundo de tu alma vagabunda...
Mientras tanto tus pupilas se contraen
y se cubren de miedos y fantasías.
Acaricias mis manos desgastadas por las tuyas,
Quizá por última vez ¿quién sabe?
Serás tan libre como lo deseaste.
Has luchado para ello,
sigue aquel camino.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario