Te desafío en este mundo de injusticias e hipocresía.
Abro mi pecho para demostrarte que sí existen seres que se animan...
Me enfrento a tí,a tus armas,
para aniquilarte el deseos de reprimir mis ansias.
Levanto esta maldita daga sangrienta
arrestando ese límite inútil que te empeñas ajustar,
y dejarte ser,
dejarme sentir...
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