Adorado y fuerte ser que has luchado,
que me has engrandecido.
¡Adorado tú y tus sabias manos con las que me has contruído!
¿Qué tan inquieto, hombre sincero?
Tanto como esa carcajada compartida,
ingenuo,
brillante en el amar.
¡Acuña este metal para mí otra vez!
Lo guardaré cuando decida irme de esta ciudad,
lejos del egoísmo que aprendí a odiar
creciendo a tu lado.
Esta esencia de niña diamante te la debo a tí,
origen de mi origen.
¡Oriundo de aquella amada tierra onírica!
Esos sueños te han dejado dormir
acompañado de una bella dama silenciosa;
mujer de cabellos largos a quién también amo como a tí.
Eterno ser inconfundiblemente puro,
sé de tí porque es parte de mi existir,
¡Existo porque eres parte de mí!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario