Largos cabellos negros y trenzados,
rostros redondos como la luna,
polleras coloridas y holgadas que visten con honra y altivez.
Mujeres rudas y silenciosas,
oscuras como las noches de frío que nos entumecen.
Mujeres en las alturas que no ríen,
miran su suelo y vociferan escuetas palabras.
Manos que se resquebrajan pero que resisten victoriosas,
quemazón que soportan,
fríos que combaten,
Mujeres orgullosas, mujeres pródigas como su historia,
como su mísmisima sangre...
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