Sigue insinuando, sigue seduciéndolo. El humo les nubla la vista.
Ella desaparece y se difumina entre melodías.
Él sentado, la mira fijo y sonríe ,arquea su mirada y se recuesta en el asiento, sigue su silueta con ojos ennegrecidos por el mismísimo humo.
Entonces pasan las horas... ella baila, él la mira.
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